jueves, 28 de abril de 2011

reformas hacia la educacion!!!!!!!!!

autoras:liliana velandia

       nathalya hernndez

url: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9150320.html

Para aumentar cobertura de la educación superior al 50%, el Gobierno le apuesta al capital privado.

1. Universidades públicas y Gobierno, en tira y afloje por los recursos
El proyecto de ley mantiene el esquema de entrega de recursos del Estado ajustado cada año con el índice de precios al consumidor (IPC), pero con adición especial.
En el 2012 se otorgaría un 1 por ciento más; un 2 por ciento, en el 2013, y un 3 por ciento entre el 2014 y el 2019.

En los próximos tres años serían más de 400 mil millones de pesos adicionales, que para las 32 universidades públicas son poco. De hecho, dicen tener un déficit de 700 mil millones de pesos.

El Sistema de Universidades Estatales (SUE) ha planteado un IPC académico, que les permita hacer algo más que sostenerse. La de Cundinamarca recibe de la Nación 900 mil pesos anuales por cada estudiante y calcula su costó en 4 millones. "Recibe más un colegio", dice su rector, Adolfo Polo.

Si se quiere educación de calidad, afirma el presidente de Ascun, José Fernando Isaza, se necesita un esfuerzo estatal fuerte: "¿Por qué no asegurar el mismo presupuesto que se le dio a la guerra?"
Danilo Vivas, rector de la Universidad del Cauca y vocero del SUE, plantea que los recursos del Sena puedan también ir a las universidades que ofrecen carreras técnicas y tecnológicas. "Tiene más presupuesto que las 32 universidades públicas juntas", agrega Polo.
Las cuentas del Gobierno indican que habría bastante más que los 2,4 billones adicionales que calcula para el sector, en los próximos tres años, por cuenta de sus propio esfuerzo y el de los inversionistas privados.

A la bolsa entrarían 2,9 billones de pesos si se aprueba la destinación del 10 por ciento de las regalías para ciencia y tecnología. Muchos de esos recursos irían para las universidades.

Además, de acuerdo al crecimiento de la economía, daría entre un 30 y 50 por ciento de ese incremento al sector. "Eso sí, entregados en función del desempeño", dice el viceministro Javier Botero, quien también cree que las universidades pueden hacer un mayor esfuerzo por asociarse con el sector privado.
2. ¿Universidades con ánimo de lucro, pero poca calidad?
La reforma crearía la figura de las instituciones de educación superior con ánimo de lucro, para traer capital, inclusive extranjero, al sector.

Las privadas de hoy son sin ánimo de lucro: no pagan impuesto a la renta, pero deben reinvertir lo que ganen. Eso en el papel, porque se sospecha que mucha de esa plata se va a bolsillos particulares. Estas instituciones podrían pasar a ser con ánimo de lucro y José Fernando Isaza, vocero del gremio universitario, dice que ello puede desatar la venta de universidades.
La gran crítica a la propuesta se centra en que "negocio no es sinónimo de calidad", como dice el padre Joaquín Sánchez, rector de la Javeriana. Se arguye que lo mismo hizo el gobierno Cardoso en Brasil y el efecto fue una ola de universidades de mala calidad. La respuesta del Gobierno es que, si hay control estricto, eso no pasará. Sin embargo, las 'universidades de garaje' están ahí para mostrar que el control no funciona a veces.
¿Puede llevar esto a la privatización del sistema, como dicen los estudiantes que rechazan la reforma? Pocos creen eso, pero, dice Isaza, la reforma "sí plantea una disminución del papel del Estado en la universidad". El viceministro Javier Botero cree que el equilibrio universidad pública-privada se mantendrá e, incluso, con algo de ventaja para la primera, pero por cuenta del Sena.
3. La acreditación, el gran filtro de la calidad
Un gran objetivo de la reforma es la calidad como condición para avanzar en competitividad. En el Índice de Competitividad del Institute for Management Development (IMD), de Suiza, Colombia quedó de 41 entre 55 países, hace dos años. De las 80 universidades, solo 21 tienen acreditación.
La ley las obligaría a todas a tenerla, lo que implica hacer investigación y tener doctorados. Si no lo logran en cinco años, bajarían de categoría. Las universidades plantean, de nuevo, que la solución no son las normas sino los recursos.
Las públicas, en específico, se quejan de que la ley no les daría fondos para la acreditación, y todas señalan que cumplir con el requisito del doctorado exige por lo menos 12 años.
Según el rector Danilo Vivas, cabeza del Sistema de Universidades Estatales, más de la mitad de ellas no estaría en condiciones de alcanzarlo.
El viceministro Javier Botero, en cambio, no ve nada malo en aplicar ese filtro para reservar el título de universidad, que tiene requisitos muy altos, a las instituciones que realmente lo ameriten.
4. Entre la transparencia y la autonomía
El Gobierno también plantea establecer prácticas de buen gobierno y un nuevo régimen de inspección y vigilancia. Cree importante combinar la autonomía institucional con la responsabilidad de rendir cuentas ante la sociedad y el Estado. Si la institución tiene toda la información sobre el alumno, este y sus padres tienen derecho a saber todo sobre la universidad, dice el viceministro Botero, quien recuerda que el sector mueve unos 10 billones de pesos.
El afán de transparencia surge de casos como el de entidades educativas privadas sin ánimo de lucro que disfrazan sus ganancias de gasto para no reinvertirlas o el de miembros de consejos de universidades públicas que a la vez tienen contratos con ellas. "Los regímenes de inhabilidades e incompatibilidades no están tan claros", dice Botero.
A las universidades, en general, les parece bien el llamado a la transparencia, pero no pocos consideran que lo propuesto en el proyecto es un "código de policía de última instancia" y "una celada a la autonomía".
Otros aspectos importantes
Más crédito
Por cuenta de la nueva ley, habría 774 mil millones de pesos más para créditos y subsidios para los más necesitados. Habría tasas de interés real de cero pesos.
Paga si tiene trabajo
Quienes reciban crédito del Icetex para estudiar empezarán a pagar cuando hayan conseguido trabajo y hayan superado un umbral de ingreso.
Alianzas con empresas

La reforma plantea un marco jurídico para que las empresas privadas se asocien con universidades públicas para desarrollar parques tecnológicos, por ejemplo.
Promoción regional
Uno criterio para distribuir los recursos adicionales entre las instituciones públicas será este. Se crearán los comités departamentales de educación superior.

la educacion no es mas que un negocio!!!!!!!!!!!!!!!!!!

autoras:nathalya hernandez

               liliana velandia

url: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-9028040

La educación como negocio?

Las normas de la ley reafirman las políticas de calidad ya vigente, que son lo importante.
No es fácil entender por qué el Gobierno, al presentar el nuevo proyecto de ley de educación superior, destacó la idea de que haya universidades privadas que funcionen como negocios. En un país que definió por medio siglo su política universitaria a partir de la crítica al "profesionalismo", la idea de universidades que fabriquen profesionales como haciendo salchichas choca a casi todos los que se mueven en ese campo, incluso si creen que muchas instituciones actuales mantienen lo de "sin ánimo de lucro" como un piadoso disfraz, mientras explotan las ganas de la gente de conseguir un cartón para levantar un trabajo (o, como diría la ley, dando mal ejemplo en el uso del lenguaje, de acceder a un título que muestre que se han dado al "individuo opciones de movilidad y (...) las competencias necesarias para insertarse competitivamente en ámbitos socioocupacionales"). En medio de los lamentos por la privatización de la universidad pública (que, como señaló el rector de la Nacional en una perceptiva entrevista, es más bien un fantasma), casi nadie parece animado a leerse la extensa y compleja ley. Con 164 artículos y escrita en prosa legalista, matizada con jerga burocrática y llena de detalles reglamentarios, casi nadie va a descubrir que incluye un fuerte compromiso del Gobierno para financiar la educación superior pública.

En efecto, si se aplica, el presupuesto para la universidad pública seguiría subiendo muy rápido, contra lo que han dicho casi todos los comentaristas. Si la economía crece, como parece posible, cerca del 5 por ciento anual, el gasto real del Gobierno en la universidad pública aumentaría casi 20 por ciento en cuatro años, en un momento en que debe controlarse el déficit y hay muchos gastos inesperados por los desastres recientes. En cuanto que haya universidades que funcionen como negocio, en el que los particulares inviertan sus capitales para conseguir ganancias, sería útil y viable si se orientara a la formación laboral, al entrenamiento de las personas en las habilidades que las empresas requieren. Pero pensar que va a haber buenas instituciones de educación superior con inversionistas preocupados por la tasa de ganancia es ingenuo. Esas empresas se basan en cobrar mucho y gastar poco, pagando profesores por horas (¡la propuesta dice que deberán pagar 26.780 pesos por hora cátedra, al menos!). Y cuando funcionan, es porque el Estado inventa mecanismos, sobre todo de crédito, para financiarlas con recursos de todos. Los estudiantes se reclutan con promesas inciertas de buen empleo y se les presta plata para matrículas caras por cursillos virtuales más o menos imaginarios, con base en crédito público. En Estados Unidos, los atrasos en el pago de estas deudas están amenazando convertir el crédito para estudiar en otra forma de crédito tóxico: así como las empresas financieras llenaron a los pobres de créditos impagables de vivienda, ahora tratan de endeudar a los pobres ilusionándolos con un título, con aval del Gobierno. Si esta política tiene algún riesgo de ponerse en práctica, es importante que haya una regulación pública muy fuerte, para evitar problemas parecidos a los que ha habido con la prestación de salud y mantener un control real de la veracidad de lo que se entrega a los clientes, en un área en la que todos los engaños son posibles. Fuera del tema subrayado por el Gobierno, las normas de la ley reafirman las políticas de calidad ya vigente (exámenes de Estado, evaluaciones, etc.), que son lo importante; repiten los buenos deseos sobre la importancia de la investigación; caen en las retóricas de moda (internacionalización, prosperidad, etc.), y corrigen o mejoran las normas de la ley actual, sin cambios dramáticos. No es una gran ley, pero es un buen punto de partida para una discusión que vale la pena tomar en serio. www.jorgeorlandomelo.com

gobierno y educacion superior!!!!!!!!

autoras: liliana velandia
            nathalya hernandez
url : http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/carloscaballeroargez/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9141640.html

La educación, quiérase o no, es el principal mecanismo para buscar la igualdad económica y social.

    Los problemas de la educación superior en el país son profundos. Su solución no es trivial; enfrenta dilemas muy complejos.
    El 50 por ciento de los estudiantes universitarios colombianos están matriculados en universidades privadas. Pero para tener centros universitarios privados de calidad, las matrículas deben ser altas, porque se requiere contratar profesores de planta -con doctorados y maestrías- lo mismo que construir una infraestructura apropiada de salones y laboratorios, y contar con la tecnología que requieren la docencia y la investigación. Por eso, son pocas en el país las universidades de buena calidad. Para lograr el mismo propósito, las instituciones públicas, con el otro 50 por ciento de la matrícula, dependen de transferencias del Presupuesto Nacional, no atadas al crecimiento de la demanda. De tal manera que atender una demanda en expansión, con calidad, es costoso, tanto en el sector público como en el privado. Esto implica que las matrículas en establecimientos bien reputados seguirán siendo elevadas y que las transferencias del Gobierno a las públicas deben continuar en ascenso para mantener, en el tiempo, la financiación del costo por estudiante.
    Ahora bien. La reforma abre la posibilidad de las alianzas público-privadas y de las universidades con ánimo de lucro. Ocurre, sin embargo, que, en la práctica, hay muchas universidades con ánimo de lucro en Colombia: empresas familiares -de bajo costo y pésima calidad- que engañan a los estudiantes porque estos no consiguen trabajos decentes. El Ministerio de Educación lo sabe perfectamente y tradicionalmente se ha hecho el de la vista gorda. Si la inversión extranjera entrara al país, las comprara y las mejorara, ciñéndose a la regulación y la vigilancia de un ministerio con capacidad de intervención, bienvenida la universidad con ánimo de lucro. Lo mismo podría decirse de la inversión privada en institutos técnicos y tecnológicos; cualquier cosa sería mejor que lo que ya hay, como me decía en estos días un rector amigo.
    La expansión futura de la oferta de educación superior, no obstante, no puede hacerse con base en universidades con ánimo de lucro. Si así ocurriera, no habría oferta de educación en artes liberales, humanidades, ciencias básicas y ciencias sociales, que tienen una demanda limitada. Este resultado tendría consecuencias devastadoras para la consolidación de una sociedad cosmopolita, como lo describe Martha Nussbaum, una de las intelectuales más influyentes del mundo, en su nuevo libro -Sin fines de lucro, Por qué la democracia necesita de las humanidades-. Solo una formación en artes y humanidades -señala Nussbaum- permite a una sociedad y a los ciudadanos formar una identidad moral, formar el carácter y fomentar la creatividad, todos ellos pilares fundamentales de una democracia sana.
    El impacto positivo que genera una educación superior de calidad y que se refleja en aumentos en productividad, innovación, mayor equidad social y la consolidación de una sociedad verdaderamente democrática, impone al Gobierno una responsabilidad enorme. En el fondo, entonces, hay un problema de asignación de recursos públicos a la educación superior frente a otras prioridades nacionales. Pero mal haría el gobierno del presidente Santos en restar apoyo presupuestal a las universidades públicas. Por el contrario, una manera de enfrentar el profundo desequilibrio regional en la oferta de educación superior sería fortalecer la universidad regional pública y exigirle cumplir con estrictos parámetros de calidad.

    La educación, quiérase o no, es el principal mecanismo conocido para buscar la igualdad económica y social de los seres humanos.

el pais sufre por una mala educacion!!!!

autoras:liliana velandia

                 nathalya hernandez

url : http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8526547

La peor educación


En tertulias públicas o académicas, en columnas y editoriales, hombres y mujeres pensantes parecen concluir que la transformación de la sociedad y el desarrollo de sus individuos depende, esencialmente, de la educación. Que, con una buena educación, los muchachos de ahora serán capaces de cambiar el mundo del mañana. Una buena educación sería, grosso modo, la entrega de conocimientos y habilidades que permitiría a niños y jóvenes realizarse como individuos útiles de su sociedad. Una formación liberadora, que los estimule a pensar por sí mismos, interpretar el mundo que habitan y mejorarlo.

Los expertos insisten en la vital importancia de educar desde la infancia, para que los niños desarrollen su capacidad crítica y no asuman modelos impuestos. Padres de familia e instituciones docentes, miembros del "consejo superior" de las comunidades existentes, deberían aunar esfuerzos en ese propósito constructivo, que fortalece en últimas la supervivencia de la especie, en el marco de unas reglas de juego tan éticas y transparentes como la educación deseada para todos los alumnos. Se dice y se escribe, pero casi nunca se hace. Más bien, todo lo contrario: se sellan pactos ilícitos. Extorsiones disfrazadas de bonos o donaciones. Silencios y carteras que pagan el chantaje. ¿Cómo acusar con nombre propio a los colegios que lo exigen, a sus rectores-gerentes, si la retaliación pueden sufrirla nuestros hijos, alumnos que son rehenes? Animados más por el dinero que por el compromiso de educar, muchísimas instituciones privadas del país exprimen los recursos de padres interesados en una educación de calidad para sus hijos, pero proclives a la extorsión, por miedo a la venganza. Algunos rectores argumentan, extraoficialmente, que sin los bonos no podrían dar la educación que ofrecen ni tener tan buenas instalaciones. Esta semana, una madre nos contó que el precio de los bonos de matrícula oscilaban entre 4 y 22 millones de pesos. Ella terminó pagando 4. Nada logré recordándole que los colegios no pueden cobrar ni recibir esta clase de aportes, prohibición que data de 1994, reafirmada en el 2008 con multas que van de los 25 a los 100 millones de pesos. Desde el 2003, el Ministerio de Educación permitió que los "mejores" colegios del país, certificados así por su modelo educativo, la idoneidad de su profesorado y la calidad de sus instalaciones, pudieran fijar libremente el valor de la matrícula para estudiantes nuevos, previa notificación a las secretarías de Educación, pero el ámbito está tan permeado por la corrupción que la resolución se ha convertido a veces en herramienta que avala las donaciones ilegales y evade el control oficial. Según algunos padres, ciertos colegios aplican hoy un sistema de crédito, de tal modo que si antes un padre debía "donar" 10 millones de pesos de un solo golpe, ahora puede pagarlo a lo largo del tiempo que dure el muchacho en la institución. ¿Por qué si dicen ser personas de ley, los dueños y rectores de esos colegios no debaten públicamente su escasez de recursos en busca de solución, en lugar de recurrir a métodos fraudulentos? ¿Cómo se sienten ellos, sus profesores, los padres de familia, los niños que se enteran, y las autoridades, sabiendo que todos perfeccionan y amamantan un delito? Hablamos de cientos de miles de millones de pesos. Y de numerosos colegios, de educadores que engañan e inducen a los padres de familia para que paguen la "donación" prohibida, mientras sacan pecho asegurándoles que la educación de sus hijos no podría estar en mejores manos que las suyas. Y los padres, ingenuos o tan educados como ellos, les creen.

problemas de gordos en el pais !!!!!!!!

autoras : liliana velandia
             nathalya hernandez
url : http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9180968.html

Uno de cada dos adultos tiene sobrepeso, un factor clave en el inicio de enfermedades.

Según expertos, la malnutrición, fruto de hábitos poco saludables adquiridos en la niñez, es la principal causa.
Estar obeso o sobrepesado no solo es, como se creyó siempre, un auténtico peligro para la salud del corazón; estos factores también incrementan el riesgo de enfermar y morir por cualquier otra causa.
A esa conclusión llegó el año pasado Amy Berrington, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, tras repasar los resultados de estudios publicados durante las últimas dos décadas sobre el tema, y que incluyeron datos de casi 1,5 millones de personas.
Evidencias de este tipo, sin embargo, no han logrado ponerle freno a la pandemia de gordura, que ya afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a 1.500 millones de personas, de países ricos y pobres.
Colombia -que paulatinamente adoptó el sedentarismo y la mala dieta típicos del mundo occidental- ya hace parte de esas naciones en las que, por sus efectos, la gordura se considera un problema de salud pública.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), el 51,1 por ciento de los adultos en el país entre los 18 y los 64 años de edad tiene sobrepeso u obesidad, 5,3 puntos porcentuales más que en el 2005.
Hoy, 55 de cada 100 mujeres pesan más de lo que deberían; de ese total, 20 ya están obesas, con un preocupante índice de obesidad abdominal, que es el principal predictor de riesgo para la salud en general. Aunque los hombres presentan porcentajes más bajos, tampoco se quedan atrás: el 45,6 por ciento de ellos tiene sobrepeso y se considera que el 11,5 por ciento es obeso.
La encuesta, la más grande de su género hecha en el país, alerta sobre esta tendencia entre los niños y los adolescentes; sus investigadores encontraron que uno de cada seis de ellos ya tiene sobrepeso u obesidad.
En términos generales, el sobrepeso es más frecuente entre los ciudadanos de áreas urbanas (52,5 por ciento del total), y tiende a aumentar entre los niveles más altos del Sisbén (cuatro o más).
Lo curioso del asunto es que muchos colombianos -sobre todo los hombres y la gente con menor escolaridad- tienen una percepción errónea de su masa corporal: dos de cada cinco jóvenes y adultos con kilos de más creen que son delgados o que tienen un peso normal.
Educados para comer mal.
Especialistas de distintas áreas, consultados sobre el tema, coinciden en que los factores culturales y educativos son el principal determinante en el aumento de la gordura en Colombia.
"Se puede decir que la gente no está sobrepesada solamente porque come de más, sino porque tiene hábitos poco saludables: no se ejercita lo suficiente y sigue la dieta equivocada", dice Natalia Londoño, presidenta electa de la Asociación Colombiana de Medicina Interna (Acmi). Esos malos hábitos -que se adquieren en la infancia, se consolidan en la adolescencia y repercuten a lo largo de la vida- tienen su génesis en el hecho de que la forma correcta de alimentarse hace rato pasó a un segundo plano, "y ese cambio se produjo a la par con las modificaciones sufridas por la familia a lo largo de los años", dice Olga Lucía Baquero, presidenta del Capítulo Bogotá de la Sociedad Colombiana de Pediatría. La Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends 2010) destacó esas transformaciones. Encontró, por ejemplo, que hoy el 34 por ciento de los hogares tiene jefatura femenina y solo el 56 por ciento de los niños vive con ambos papás.
Las mujeres, que están todo el tiempo trabajando fuera de casa, deben dejar a sus hijos en el jardín, en el colegio o a cargo de familiares y cuidadores, "que les inculcan, cada uno por su lado, su propio concepto de alimentación, y eso los confunde... Esos hogares en los que todos comían juntos, a la misma hora, alimentos preparados en la casa, se han ido acabando", dice.
De acuerdo con la pirámide nutricional avalada por la OMS, una alimentación equilibrada incluye el consumo de tres porciones diarias de frutas y verduras frescas.
No obstante, y según la Ensin, el 33 por ciento de la gente no come frutas a diario, y siete de cada diez colombianos excluye las verduras y las hortalizas de su menú cotidiano. En contraste, los embutidos, las comidas rápidas y de paquete, los refrescos azucarados y las golosinas, han ido ganando terreno.
Una ley que no sale del papel. Con el ánimo de empezar a corregir los malos hábitos y promover estilos de vida más saludables, en octubre del 2009 se sancionó la Ley 1355, conocida como la Ley de Obesidad.
De acuerdo con su ponente, la senadora Dilian Francisca Toro, esta norma, que incluye disposiciones para el fomento de la actividad física y la alimentación saludable, y regulaciones a la publicidad y disponibilidad de comidas y productos alimentarios poco sanos (en espacios claves como las tiendas escolares), aún no ha sido reglamentada por el Ministerio de la Protección Social, lo que dificulta su aplicación.
"A los legisladores se nos presiona para tramitar leyes que beneficien realmente a la población, pero cuando se sacan adelante, como en este caso, se quedan en el papel", afirma la senadora.
De hecho, una de las recomendaciones hechas por los expertos para ponerle coto al problema de la obesidad es la reglamentación de esta norma, "lo cual no es fácil, dadas las fuertes presiones que, por razones económicas, hace la industria alimentaria", señala Toro.
A juicio de Juan Vicente Conde, vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo, "eso no explica ni justifica la quietud de las autoridades encargadas de hacer promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Debería haber programas y campañas permanentes y consistentes dirigidos a atacar el sedentarismo y a enseñarle a la gente a comer mejor".
En eso coincide Baquero, quien insiste en la necesidad de que los padres de familia y los maestros asuman la responsabilidad que tienen en este aspecto: "Es en la casa y, en su defecto, en el colegio, donde se sientan las bases de los buenos hábitos. Si la gente no aprende a comer y a moverse en esta etapa de la vida, difícilmente lo hará después".             
Los kilos  de más, un problema en el trabajo
Cuando se habla de obesidad, muy pocas veces se piensa en los problemas que eso genera en el trabajo. Sin embargo, estudios de investigadores de Estados Unidos y Europa han comprobado que las personas obesas o con sobrepeso son cada vez más discriminadas en el mundo laboral o se ven imposibilitadas para conseguir determinados empleos.
Hay, por ejemplo, trabajos para los que los 'gorditos' no pueden postularse, como el personal de las cabinas de los aviones.
Según un estudio realizado en España, el 14 por ciento de los empleadores de ese país no asciende a las personas obesas y el 44 por ciento cree que la obesidad afecta negativamente la productividad de la gente, volviéndola más lenta e imprecisa. Pero tal vez lo más revelador es que el 93 por ciento de los empleadores en España prefiere elegir a una persona de peso normal para un trabajo, aunque eso no influya en la labor que hace.
Sucede que también hay estudios que muestran que los obesos tienen más posibilidades de incapacitarse y de accidentarse.
"Aquí también es importante reflexionar, porque hoy la sociedad moderna confunde a los gordos con gente menos preparada para desempeñar sus funciones, pero no por ser delgado se es más inteligente, capaz o brillante", asegura Juan Vicente Conde, médico especialista en salud ocupacional y medicina del trabajo.
Según una investigación difundida recientemente en Current Anthropology, la gente en todo el mundo parece pensar que una persona gorda y obesa es "floja, fea y con poco autocontrol". Este es un cambio drástico de los patrones culturales, que hace décadas mostraban que las personas rellenas representaban éxito, fertilidad, inteligencia y belleza.
Los médicos, según Conde, además de rechazar las fórmulas mágicas que prometen adelgazar en pocos días y los "avisos atractivos de cirugías y tratamientos non sanctus", deben promover hábitos alimentarios sanos en sus pacientes desde que son niños. Las empresas, por su parte, deben contratar de acuerdo a las capacidades de las personas y no a los kilos que tengan; ofrecer alimentos saludables, estimular la actividad física y generar planes que ayuden al obeso en los espacios de trabajo.
Las causas del problema
La educación y la publicidad influyen mucho
Las raíces más profundas de los problemas de sobrepeso y obesidad se encuentran en la mala educación sobre hábitos alimentarios que la población recibe desde la niñez, y están muy ligadas con un drástico cambio cultural que, en las últimas décadas, se ha dado en la sociedad occidental, que propugna por un cuerpo de medidas perfectas, pero deja cada vez menos tiempo para comer bien y hacer ejercicio. La publicidad y los medios de comunicación también influyen mucho en el aumento de la obesidad en el mundo.
"La obesidad ya es considerada un problema de salud pública, pero seguimos pensando que está fuera de nuestro control y que la medicina debe darnos las soluciones. Llevamos a nuestros hijos desde que son bebés al médico para que les den algo mágico que los haga subir o bajar de peso, pero no pensamos que los problemas de peso son el resultado de un estilo de vida", afirma Olga Baquero, de la Sociedad Colombiana de Pediatría. En Colombia, además, el sedentarismo es muy marcado. Según un reciente estudio presentado por el director de pediatría de la Fundación Cardioinfantil, Jaime Céspedes, "el 26 por ciento de los niños colombianos no hace el ejercicio recomendado, que es de una hora diaria". También está el problema de la escasez de parques y espacios para practicar ejercicio y, recientemente, el de las clases de educación física que, en varios colegios del país -tanto públicos como privados- han dejado de ser obligatorias.
"Es grave que en la evolución occidental del concepto del cuerpo, este ya no se goce, sino que se sufra", señala Rodrigo Córdoba, presidente de la Asociación Nacional de Sociedades Científicas.
Ansiedad y depresión
Dentro de las consecuencias psicológicas que trae tener problemas de sobrepeso u obesidad, las más frecuentes son la ansiedad, la depresión, la hostilidad, los sentimientos de culpa y un fuerte descenso de la autoestima.
De hecho, según el psiquiatra Rodrigo Córdoba, aunque "la obesidad por sí misma no es un trastorno mental, la mayor tasa de padecimientos psiquiátricos entre pacientes obesos permite visualizarla como un problema psiquiátrico, que debe ser atendido de forma simultánea con los programas de control de peso".

lunes, 25 de abril de 2011

fuerte invierno preocupa la economia del pais!!!!!


AUTORAS: LILIANA VELANDIA

         NATHALYA HERNANDEZ
URL: 

http://www.eltiempo.com/economia/bienestar/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9191725.htm

El Gobierno deberá contrarrestar la grave situación desde su cada vez más limitado bolsillo.

La tragedia en Útica (Cundinamarca) -sucedida en la mañana del martes- y los derrumbes en varias vías por cuenta del invierno que azota al país dejaron en evidencia que se deberán destinar recursos importantes a atender las tragedias y dejar de lado otros asuntos que, aunque importantes, son menos urgentes que la atención a las consecuencias que deja el creciente invierno.
Tres grandes elementos de la estructura económica del país se han visto afectados por cuenta del invierno que desde hace varios meses golpea al país, pues no se puede decir que haya dado tregua.
En primer lugar, el hueco fiscal cada vez más amplio y profundo que se estaría generando en el presupuesto debido a los daños causados por las inundaciones y avalanchas de los últimos meses constituye la primera preocupación del Gobierno Nacional; hay que recordar que en marzo pasado la Corte Constitucional declaró exequible el decreto madre de la emergencia económica con el cual el Gobierno busca obtener los cerca de 10 billones de pesos que cuesta la ola invernal. Sin embargo, los recursos que se podrían obtener con la emergencia no son suficientes para contrarrestar todos los daños causados por el fenómeno climático.
Actualmente, el Gobierno evalúa si presenta o no un nuevo proyecto para conseguir una adición presupuestal en el Congreso de la República por 5,7 billones de pesos. Así mismo, considera la posibilidad de hacer ajustes tributarios que le permitan tener mayor flexibilidad en el presupuesto.
El panorama es incierto, si se tiene en cuenta que aún falta por lo menos la mitad de los recursos que hasta el cierre del 2010 se necesitaban para paliar los efectos del invierno sobre las casi 3 millones de personas damnificadas por un tiempo atmosférico que todos los días sigue golpeando al país.
Por el lado de los transportadores, el escenario no es el más optimista. En la actualidad, buena parte de las carreteras del país están colapsadas en algunos puntos por los derrumbes y las inundaciones, que impiden el paso de los camiones cargados de alimentos y combustibles hacia el interior de la nación.
"Estamos tomando todas las medidas necesarias para contribuir con el flujo normal de los camiones que abastecen al centro del país y que salen hacia los puertos", afirmó el ministro de Transporte, Germán Cardona, recientemente.
La crisis, en el caso de los transportadores, golpea a los exportadores que por estos días -en los que el dólar apenas se ubica sobre los 1.790 pesos- han visto subir sus costos de operación. "Es dramática la situación que estamos viviendo; al tema del invierno se le suma el dólar caído; la crisis con Venezuela, que sigue sin pagar sus deudas; y el TLC con Estados Unidos,que aún no se aprueba", señaló Javier Díaz Molina, presidente de Analdex.
De otra parte, el escenario de atraso en el que se encuentra la infraestructura del país no ha sido precisamente el mayor aliado de la situación; la combinación entre este factor y el invierno podría haber generado una disminución en el número de viajeros -que se conocería al final de esta temporada de Semana Santa-.
Así las cosas, el sector turístico también podría verse golpeado por un fenómeno invernal que sigue creciendo. El hecho de que las carreteras en algunos puntos presenten derrumbes podría desmotivar a más de un turista que tradicionalmente busca viajar hacia los diferentes destinos que ofrece el país en el primer descanso del primer semestre, como lo es la Semana Mayor.
Si bien no hay cálculos de cómo podría afectar el crecimiento de la economía colombiana la actual situación por la que atraviesa el país, la preocupación por los costos que esta traería para el presupuesto no dejan dormir a más de un funcionario.
El Banco de la República no ha revisado las metas de crecimiento económico y por el contrario se sigue mostrando optimista frente al transcurso de la economía colombiana para el 2011; otra cara tiene el ritmo de la producción industrial cuyo camino se está viendo golpeado por las demoras en la entrega de los productos hacia el interior del país y hacia los puertos para exportar. Aunque aún no se tiene registro exacto de la afectación, este martes se reveló una caída en la producción industrial del 2,4 por ciento para el mes de febrero.
En materia de inversión extranjera, el país no se ha visto golpeado y por el contrario el grado de inversión que obtuvo recientemente lo sigue posicionando como un destino importante para el capital extranjero. La muestra, un dólar caído en medio de una crisis invernal sin precedentes.